Los Estados desatan la guerra de los depósitos.

06 - Octubre - 2008 por Txema | Noticias Economicas | | Envia un comentario

Hasta ahora eran los bancos los que luchaban por atraer a los clientes para que depositaran sus ahorros. Pero con la crisis financiera mundial, los Estados se han sumado indirectamente a la carrera por atraer a los ahorradores de otros países ofreciendo garantías adicionales de que su dinero estará más seguro en caso de problemas.

La decisión de Alemania de garantizar completamente los fondos que se depositen en sus entidades financieras dinamita el sistema que funcionaba hasta ahora en la Unión Europea basado en fondos de garantía limitados, entre 20.000 y 100.000 euros por cada cliente y entidad. La tentación de los ciudadanos, atemorizados por las noticias de la crisis, puede ser ahora poner sus ahorros en los bancos de los países con mayores garantías como Alemania o Irlanda ya que, en caso de quiebra, recuperarían todo lo depositado al estar avalados por estos Estados. Por poner un ejemplo gráfico, a un habitante de la francesa Estrasburgo le bastaría sacar el dinero de su sucursal, darse un paseo hasta la ciudad vecina alemana de Khel y hacer un depósito en un banco alemán para sentirse totalmente seguro. Y es que si quiebra su banco actual sólo recuperaría 70.000 euros -garantizados por el Estado francés- mientras que en Alemania se le devolverá todos los ahorros. Como con Internet, cualquiera tiene a su alcance ser cliente de un banco extranjero, se puede provocar un flujo considerable de fondos de ahorradores asustadizos.

En España, el Fondo de Garantía de Depósitos garantiza la recuperación de 20.000 euros por cliente y entidad, por lo que la tentación de acudir a una sucursal de un banco alemán que opere en España, no está descartada. Pero, cuidado, antes de hacerlo, el cliente debe consultar si ese banco está sujeto al régimen de garantía de su país o al español. Por ejemplo, ING Direct funciona bajo el régimen holandés y ofrece una garantía de 38.000 euros. Sin embargo, otros como Citibank, Barclays o el alemán Deustche Bank, se acogen al fondo español y sólo aportarían 20.000 euros en caso de quiebra.

Ese flujo de capitales temerosos ya se ha producido. Irlanda decidió el pasado martes ofrecer garantía total de los depósitos en seis bancos nacionales, convirtiéndose así en el primer país de la UE que tomaba esta medida. Clientes que tenían su dinero en entidades extranjeras, en particular británicas, corrieron a sacarlo para meterlo en los asegurados bancos irlandeses. El flujo de capital provocó la rápida reacción del Reino Unido que, apenas dos días después, decidió aumentar la cobertura para sus bancos hasta las 50.000 libras por cliente (66.000 euros). Grecia también atizó el fuego e implementó garantía ilimitada para los ahorradores. Y Austria baraja unirse también al club.

Todos los esfuerzos de las autoridades comunitarias por armonizar el sistema de garantías bancarias han resultado baldíos. Ni las amenazas de expedientar a Irlanda o a Grecia, ni la propuesta de doblar el límite mínimo en toda la UE de 20.000 a 40.000 euros por cliente, como propuso ayer el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, han servido para frenar esta carrera. Ante el golpe de mano alemán, los gobiernos de los demás países de la UE deberán dar una respuesta para tranquilizar a sus ahorradores.

Y entre ellos, el español. El ministro de Economía, Pedro Solbes, se mostraba días atrás partidario de mantener el límite de los 20.000 euros. Elevarlo supondría mayores aportaciones de las entidades financieras, en unos momentos en los que no les sobra liquidez, o del Estado, sumido en el déficit. Y que nadie se haga ilusiones: incluso con una cobertura total, en caso de una cadena de quiebras, el fondo no alcanzaría y habría que adoptar otras medidas.

Los fondos de garantias.

06 - Octubre - 2008 por Txema | Noticias Economicas | | Envia un comentario

El mundo financiero está globalizado y ya no entiende de nacionalidades. Cuando alguien decide ser cliente de un banco, lo último que le preocupa es dónde ha nacido la entidad, dónde está su sede y si legalmente es español, europeo o japonés. Lo que importa habitualmente es si da buen servicio, tiene buenos precios y, sobre todo, si es solvente, porque uno no deja su dinero en manos de cualquiera.

Sin embargo, la nacionalidad no es cosa baladí cuando llegan las vacas flacas y se ve caer a gigantes mundiales que parecían indestructibles como Lehman Brothers, Merrill Lynch o Fortis. Cuando se llega a una crisis financiera mundial como la actual, la procedencia de una entidad y su categoría cobran una gran relevancia, porque de ello depende la garantía de los ahorros de los clientes. En España, se puede tener hasta el triple de indemnización dependiendo de la entidad con que se trabaje.

Dependiendo de la nacionalidad del banco, la cobertura puede ser triple.

El Fondo de Garantía de Depósitos (FDG) cubre el dinero depositado en cuentas de entidades con ficha bancaria española, con un límite de 20.000 euros por cliente y banco, pero no se hace responsable de lo ahorrado en sucursales de entidades extranjeras, salvo que en sus países de origen no tengan ningún tipo de garantía o ésta no alcance los 20.000 euros obligatorios en Europa.

Y precisamente en esa coyuntura se encuentran en España prácticamente 30.000 millones de euros, el 2,4% de los depósitos y valores confiados a las entidades en España. Son los que están en manos de sucursales de bancos extranjeros, algunos de tanto peso como ING Direct, BNP Paribas o Lloyds. Esos fondos no cuentan con la garantía del FGD español, aunque eso no supone que estén desprotegidos. De hecho, en esos tres casos tienen derecho a más indemnización que los clientes de bancos españoles si quiebran.

En Reino Unido, triple garantía.

Gobierno y banca no quieren elevar ahora las garantías para no asustar.

La Directiva Europea exige un mínimo de 20.000 euros y eso es lo que está estipulado en la normativa española. Mientras, en Irlanda están asegurados todos los depósitos de las entidades nacionales; en Reino Unido se ha elevado la garantía a 50.000 libras (63.500 euros) y en Holanda está fijada en 40.000 euros. No obstante, en estos países no está creado el fondo y no se dotará salvo que haya alguna quiebra, mientras en España el FGD tiene 6.500 millones ahorrados.

Con estas diferencias queda patente que no es lo mismo cuál sea la nacionalidad del banco con el que se opera. Si cae un banco español, el cliente recibe hasta 20.000 euros casi de inmediato. Sin embargo, si lo hace una sucursal de un grupo holandés el ahorrador tendría derecho a 40.000 euros y si lo hiciera la de uno británico percibiría 63.500 euros, aunque podría tardar más en cobrarlos porque esos fondos no están dotados.

Esta disparidad nunca había sido un problema en la banca europea, pero ahora se antoja una discriminación entre los consumidores de unos países y otros, y una fórmula poco ética de competir entre entidades de diferentes nacionalidades, ya que unas las españolas tienen que dedicar una parte de sus recursos a rellenar este Fondo, mientras en otros no han de hacerlo. Eso y la preocupación de los ciudadanos por sus ahorros ha provocado que en Europa se empiece a hablar de la necesidad de igualar todos los sistemas de garantía. Mientras no se acuerde un sistema común, en España no hay pretensiones de elevar la cuantía. Se asustaría a los usuarios, argumentan Gobierno y entidades.

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