Sed de Consumo.

07 - Abril - 2008 por Txema | Consumo y Opinión | | Envia un comentario

“Han liberado al compañero DVD”. Así, con esa gracia caribeña, nos lo anunció un cubano por si no nos habíamos enterado. Lo cierto es que la prensa extranjera lo supo antes que los isleños, como pasó con la no menos celebrada apertura de los hoteles internacionales a los habitantes de la isla. La prensa cubana sólo hizo pública la próxima liberación, el 14 de abril, de los teléfonos móviles; lo demás se aplicó sin más, a la callada. No importa: aquí las noticias son las únicas mercancías que no tienen problemas de transporte.

Lo relevante es la alegría y el furor consumista que estas medidas, paralelas a un gran reforma en el campo y a las proclamaciones de cambio, han desatado en Cuba. Unos sentimientos que no anulan pero sí parecen compensar la sensación de ansiedad de los cubanos que no pueden comprar lo que ahora se les ofrece.

La alegría y el frenesí comprador se palpa en la calle y se graba en las cajas registradoras. La salida al mercado legal de los DVD, televisores de ciertas medidas, ollas eléctricas, y unas coquetísimas bicicletas eléctricas se materializó el martes (ordenadores y microondas están al llegar).

Pues bien: dos días después, el departamento de electrodomésticos del popular centro comercial Carlos III, en el difícil barrio de Centro Habana, no sólo había vendido la friolera de 250 DVD; también había casi triplicado la cifra total de sus ventas, que de un promedio diario de 12.000 CUC (8.400 euros) pasó a 21.000 CUC al cierre del supermartes de la legalización y a 33.000 al final del jueves.

En un país donde el salario medio es de 17 CUC (12 euros), estos números pueden resultar incomprensibles teniendo en cuenta el alto precio de los nuevos artículos, grabados con tasas de más del 200%… Incomprensibles salvo si se considera que el 60% de los cubanos recibe remesas familiares del exterior y que la economía diaria está muy subsidiada.

“Había mucha sed de todo esto”, explica un sudoroso empleado del Carlos III. Una decena de clientes recorren la tienda de aparato en aparato, chequeando precios y prestaciones. Casi todo el mundo revolotea lo suyo antes de decidir. Menos un anciano que ha quedado paralizado, con la boca abierta, ante una enorme tele de plasma armada con toda la parafernalia del cine en casa.

“No esperábamos tanto”, sigue el empleado, todo sonriente. “La gente no sólo se lleva lo nuevo, sino que compra mucho más que de lo que ya estaba antes, como las lavadoras o los equipos de música. Hay como una furia”, dice.

El éxito es igual o mayor en otros almacenes de la capital. Impresionan las 60 bicis eléctricas vendidas en cuatro días en el centro Meridiano de Miramar, donde nos aseguran que la facturación global en Electrodomésticos ha pasado ¡de 3.000 a 20.000 CUC! de lunes a viernes: normal, puesto que sólo esas bicis valen 794 y 994 CUC. “Todo vuela”, exclaman los vendedores. “Y la gente está muy contenta”, subrayan.

Lo mismo dice Pepe Chao, empleado en la compañía estatal que monopoliza el alquiler de coches en la isla, Cubacar. En las primeras 72 horas desde la apertura de este y otros servicios turísticos a los isleños, la empresa ha firmado en la capital alrededor de una decena de contratos con cubanos al día. “Esto es lo más grande”, comenta Chao sobre las medidas de Raúl. Porque, no sé como decirle…, tiene un efecto psicológico muy bueno para nosotros, ¿comprende?”

¿Y el mercado negro, tan floreciente siempre en La Habana? ¿Dónde fueron los dealers que te asaltaban a las mismas puertas del Carlos III con ofertas de todo lo prohibido? Uno de ellos no lo explica allí mismo. Es un mulato llamado o apodado Manolo que nos entrega su tarjeta, de papel malo pero en color y con número de móvil: “Muebles, furniture y aparatos eléctricos”, anuncia.

Los tratantes se hallan, por lo que nos cuenta Manolo, en repliegue táctico. Sólo esperan nueva mercancía con precios ajustados a la situación. Sus proveedores aún tienen margen. Si hasta ahora revendían en 150 pesos un DVD normalito comprado fuera por 50, ahora se conformarán con colocarlo a 80: cuarenta menos que en una tienda estatal. Y diversificarán la oferta. “No es problema, men”, resume Manolo.

Los hoteles también empiezan a recibir a los primeros clientes cubanos. En el sector se habla de posible aluvión en verano, vista la rapidez con que están haciéndose reservas en zonas populares como Playas del Este.

Lo que parece fuera de duda es que Raúl ha despertado a ese consumista que muchos cubanos llevan dentro: desde los ya creciditos que vieron la televisión en color 17 años antes que en España (en 1958) a los jóvenes que sueñan con disfrutar de todo lo que ven por esas mismas pantallas. En particular de aquello que hasta hace unos días les era negado.

El precio de las novedades (convertido a euros. 1 euro = 1,43 CUC)

.- DVD (dos o tres modelos, según la tienda): 89 a 105 euros.
.- Bicicletas eléctricas recargables en la red (dos únicos modelos, ambos con unos 45 km. de autonomía y velocidad punta de 50 km/hora): 555 y 695 euros.
.- Ollas eléctricas “arroceras” (dos o tres modelos, de 1,5 a 3 litros): 24 a 66 euros.
.- Televisores de 19″ a 26″ (numerosos modelos, convencionales y de pantalla plana LDC): 242 a 1.371 euros.
.- Microondas y ordenadores, pendientes de marcado y distribución. (Información recogida en tres de los centros comerciales más populares de La Habana)

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