Héroe, villano y… detenido.
29 - Marzo - 2009 por Txema | Noticias Internacionales | | Envia un comentario
Cuando el pasado lunes José Pérez Díaz puso su huella dactilar en el visado que solicitaba para entrar en Estados Unidos acababa de firmar su detención, aunque no lo supo en ese momento.
Bajo la falsa identidad de Roberto García Gómez, residente en la ciudad mexicana de Veracruz, «Pepe el del Popular» solicitó en la embajada estadounidense un visado para viajar a Chicago, aportando billete de avión y reserva de hotel. El trámite de entrada en los Estados Unidos conlleva la estampación de la huella dactilar y segundos después de ser tratada digitalmente saltó la alarma. El tal García Gómez tenía una huella registrada a nombre de José Pérez Díaz y era reclamado por la Interpol desde hacía nada menos que 18 años.
Alertada la policía mexicana, se detuvo a «Pepe el del Popular» a escasos metros de la embajada estadounidense en México D.F. Terminaba así un capítulo más en la historia de un personaje que forma ya parte de la mitología popular. Héroe, villano, fugitivo y, ahora, detenido. Los próximos pasos previsibles en esta historia son la extradición, encarcelamiento, juicio y nueva condena.
El héroe.
La historia de notoriedad pública de José Pérez se remonta, sin embargo, mucho más atrás. En el año 1989 un atracador provisto de una escopeta de cañones recortados se hizo con un botín de 50.000 pesetas en la sucursal de Puertochico del Banco Popular de la que Pérez Díaz era el director.
Ni corto ni perezoso, Pérez Díaz salió corriendo tras el atracador junto al cajero de la sucursal. Entre ambos le dieron caza, le redujeron y el dinero volvió a la sucursal.
La decidida actuación de «Pepe el del Popular» le valió no pocos elogios y le dio fama más allá de la capital cántabra, pero lo cierto es que en Santander ya era una celebridad. Con un don de gentes a prueba de cualquier circunstancia, José Pérez Díaz reunía en su sucursal a la clientela más selecta de la ciudad. Más de 250 clientes a quienes ofrecía por sus depósitos entre dos y tres puntos porcentuales más de interés que cualquier otra entidad de la ciudad, de su banco o de cualquier otro.
Una de las últimas apariciones públicas de «Pepe el del Popular» se produjo en noviembre de 1990. Uno de los clientes de su sucursal resultó agraciado con un pleno de la Lotería Primitiva y acudió junto a Pérez Díaz a cobrar el talón a la Delegación en Cantabria de Loterías y Apuestas del Estado.
Ni qué decir tiene que Pérez Díaz tenía la total confianza de este cliente, como la del resto de 250 que finalmente se querellaron contra el Banco Popular reclamando su dinero tras la fuga de «Pepe». De hecho, casi 20 años después, muchos de los «estafados» siguen creyendo que el banco sabía de las actividades «paralelas» de Díaz.
Último acto público.
El último acto público en el que se vio a Pérez Díaz fue, paradójicamente, el velatorio del cajero de la sucursal junto al que redujo al atracador. Corría el mes de marzo de 1991 y acababa de ser avisado por el banco de la inminente aparición por su sucursal de un equipo de auditores.
Nunca llegó a ver a los auditores. Se esfumó como por arte de magia y el equipo de técnicos enviados a Santander por el Popular tardó más de tres meses en desmadejar las cuentas.
Eran tiempos en los que la informática no había irrumpido en la banca y las libretas se actualizaban a mano. Una máquina de escribir y un sello eran la garantía del apunte en la libreta de ahorro.
Las de los 250 clientes en cuestión eran llevadas directamente por Pérez Díaz, al que la investigación acusó de montar un «banco paralelo» ofreciendo a los clientes tipos de interés superiores.
Según la investigación, el negocio consistía en captar dinero a los clientes, su desvío de la contabilidad de la sucursal y su inversión en activos de mayor riesgo para generar más intereses.
Cuando el negocio comenzó a flaquear por algunas inversiones fallidas, Pérez Díaz habría captado más clientes y con sus aportaciones habría pagado los intereses de los clientes más antiguos, convirtiendo el «banco paralelo» en una estafa piramidal.
Tras más de tres meses de investigación, el Popular tasó en unos 6.000 millones de pesetas la presunta estafa del director de sucursal fugado, contra el que presentó las denuncias correspondientes.
A su vez, muchos de los clientes denunciaron también al Banco Popular. Alegaban que ellos entregaron el dinero al banco y que éste había desaparecido. El banco pagó las cantidades desaparecidas en las cuentas directamente gestionadas por Pérez Díaz y el escándalo remitió.
Ahora, desde la cárcel de Veracruz, «Pepe el del Popular» niega la mayor. Asegura que no sacó ni un duro de España y se muestra expectante por su extradición, convencido de que logrará demostrar su total inocencia.
De momento, fue juzgado y condenado por los delitos de apropiación indebida y estafa. Los delitos no prescriben hasta el año 2012 y el juzgado número 3 de Santander ya ha iniciado los trámites para solicitar su extradición. Ésta deberá ser solicitada oficialmente por el Ministerio de Asuntos Exteriores a las autoridades mexicanas, que pueden aceptar o rechazar la solicitud.