El cambio climático supera el catastrofismo.

18 - Noviembre - 2007 por JM | Consumo y Opinión | |

Hay un freno para el cambio climático. La ONU dio ayer un respiro a los últimos meses de incesantes amenazas sobre el futuro del planeta. El calentamiento global es inequívoco, en muchos aspectos irreversible, pero en otros tantos todavía estamos a tiempo de adoptar medidas para cambiar el rumbo siniestro de la Tierra. Para ello, advierten, serán necesarias actuaciones urgentes.

Evitar que el planeta vaya a peor es posible, y en esta premisa se centró el discurso del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien lanzó un mensaje de esperanza al asegurar que los expertos han demostrado que existen medidas «reales y asequibles» para combatir el cambio climático, razón por la que hay que actuar de inmediato.

El panel de expertos contra el cambio climático (IPCC) ratificó ayer en Valencia el cuarto informe de evaluación que sienta las bases para que los gobiernos adopten las medidas necesarias para luchar contra este fenómeno. El documento, que se aprueba siempre por consenso, ha sido suscrito por científicos enviados por los gobiernos de 130 países entre los que se encuentran naciones que no se han caracterizado precisamente por su defensa del Medio Ambiente, como China o Estados Unidos.

Medidas: El IPCC hace hincapié sobre la necesidad de cambiar el modelo enérgetico, causante de la mayoría de las emisiones. Las fuentes de energía limpias deben tomar mayor protagonismo en las próximas décadas, para lo que instan a los Gobiernos a invertir en investigación en aras de conseguir que las energías renovables sean más eficientes. Políticas de ahorro de agua y de salud pública, que reconozcan los problemas que puede causar el calentamiento global, o la reducción del impacto que generan las infraestructuras son sólo algunas de las muchas medidas que el IPCC recomienda a los gobiernos.

La síntesis del cuarto informe, de 23 páginas de extensión, diferencia entre «evidencias» y probabilidades. Fenómenos constatados: las temperaturas medias globales del aire y del oceáno, el deshielo y el nivel del mar, se han incrementado.

Temperaturas: Once de los últimos doce años están entre los más calurosos desde 1850. El aumento de la temperatura oscilará a lo largo del siglo XXI entre 1,8 y 4 grados. Los efectos se notarán en todo el mundo, pero de una manera especial en los países en vías de desarrollo.

Deshielo: El nivel medio global del mar ha aumentado desde 1961 a una tasa media de 1,8 milímetros al año, y a mayor ritmo, a 3,1 milímetros desde 1993. La extensión de hielo del mar Ártico en verano ha disminuido un 7,4 por ciento por década. A partir de estas evidencias, el futuro se perfila de diferente manera en función de las medidas que tomen los Gobiernos para frenar este proceso.

Agua: En sólo doce años, 250 millones de personas que viven en África tendrán problemas de escasez de agua. En Asia, aumentará la mortalidad asociada a las sequías y a las inundaciones. En América del Norte y en Europa se producirán más olas de calor y lluvias más irregulares; en Latinoamérica aumentará el riesgo de hambruna y en Australia y Nueva Zelanda se producirá un pérdida significativa de biodiversidad, extremo que afectará al turismo.

A contrarreloj.

El tiempo corre en contra de la Humanidad y es necesario que a partir del informe de Valencia los gobiernos aprueben el próximo mes de diciembre en Bali un mandato con el que trabajar hasta 2009 y, así, tener ya un documento preparado que puedan ir aprobando los países antes de 2012, fecha en la que finaliza el protocolo de Kioto.

El presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, aseguró que es imprescindible incrementar el precio de la tonelada de dióxido de carbono, de tal manera que a las empresas les resulte más rentable invertir en tecnología para reducir sus emisiones que comprar derechos de emisión en el mercado internacional.

Ahora la pelota está en el tejado de los políticos, pero también de los ciudadanos. El director general del programa de medio ambiente de las Naciones Unidas, Achim Steiner, no quiso pasar por alto la responsabilidad que tiene cada uno de los habitantes del planeta. Borrar la huella del paso del hombre por la Tierra es imposible pero en sus acciones cotidianas los ciudadanos también pueden colaborar con gestos tan sencillos como utilizar bombillas de bajo consumo o comprar coches menos contaminantes .

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