Crónica sentimental de una mina.
30 - Septiembre - 2007 por JM | Noticias Nacionales | |
Ocho mineros, miembros del comité de empresa de Mina La Camocha, estuvieron encerrados durante once días. Reclamaban el cobro de las nóminas pendientes y la garantía de que se les pagarían las próximas nóminas hasta que, en diciembre, se produzca el cierre efectivo de la explotación. Los ocho mineros han escrito un episodio más en el agónico final de una mina que forma parte de la memoria política popular de los gijoneses y que compone más de 70 años de historia industrial en Asturias, desde que, en 1935, la fundaran los hermanos Felgueroso. Por otra parte, en el imaginario de la izquierda Mina La Camocha es el lugar donde nació la primera comisión de trabajadores, la semilla de lo que años más tarde sería Comisiones Obreras.
El ruido del trabajo que había animado durante más de setenta años las galerías de Mina La Camocha flotaba como un fantasma en la oscuridad. El agua que se filtraba por las grietas seguía dejando un sabor mineral y al gotear en los charcos dejaba un sonido de campanas tristes y lejanas. Uno diría que la mina estaba muerta, si no fuera porque el aire de su profundidad aún conservaba el olor de la manzana y el rumor de ocho mineros encerrados en ella para defender el cobro de unos salarios que la empresa, según aseguraba hace unos días, no podría pagar.
El anuncio del inexorable cierre de Mina La Camocha se percibió hace unos meses como un episodio más del declive que la economía industrial ha vivido desde que, en los años ochenta, se iniciaran las reconversiones en Asturias. Sin embargo, en su agonía final, ocho mineros, los miembros del comité de empresa de Mina La Camocha, escribieron hace un par de días un capítulo más en la épica triste de la minería asturiana.
Los trabajadores de Mina La Camocha se encerraron el día 17 de este mes, ante el impago de salarios, mientras la empresa reconocía «que la situación es insostenible». El encierro en el interior de las instalaciones expresaba su protesta ante la acumulación de salarios pendientes de abonar y su incertidumbre total ante la falta de previsión del Ministerio de Industria. Y es que los empleados desconocían cómo y cuándo se llevarían a cabo las recolocaciones tras el cierre de la mina. La situación era catastrófica, cuando ni tan si quiera se les garantizaba el cobro de los salarios.
Tal vez sea cierto que el problema coyuntural de 173 puestos de trabajo afectados pueda ser eficazmente paliado mediante jubilaciones anticipadas y el traspaso de parte de la plantilla a la empresa pública minera Hunosa; sin embargo, como asegura el historiador Francisco Erice, «más allá de lo que representa un nuevo cierre empresarial dentro del interminable goteo de crisis parciales que va clausurando, pieza a pieza, lo que aún sobrevive de la vieja historia industrial de Asturias, las resonancias que despierta el conocido pozo afectan también a una parte entrañable de la memoria popular».
Mina La Camocha representa el empeño de los Hermanos Felgueroso por abrir una explotación minera cuando las condiciones geológicas no podían ser más adversas. Los Felgueroso lograron que la mina privada fuera rentable durante más de treinta años. En 1960, la mayoría de las explotaciones se había integrado en Hunosa, salvo ella. Más de una ruina económica hacía pensar que aquel terreno, plagado de grietas y filtraciones de agua, no podría terminar en la creación de una mina. Pero también, con La Camocha, desaparece una porción vital de lo que fue y representó la Asturias roja que, alimentada con el recuerdo legendario de las huelgas mineras, marcó el camino de la lucha antifranquista en momentos decisivos.
En alguna parte de la historia del movimiento obrero aparece que fue en enero de 1957, en Mina La Camocha, donde se fundó la primera comisión de trabajadores, la semilla de lo que después sería Comisiones Obreras. Un comunista, un católico, un independiente y un falangista ex divisionario integraban esta célula, que se impondría en el modo de lucha laboral antifranquista años más tarde.
Después de todo, sin embargo, el futuro de Mina La Camocha es convertirse en un parque empresarial para firmas de alta cualificación. El rumor de los ocho mineros encerrados se apagó tras el acuerdo que los sindicatos que lograron firmar con el Ministerio de Industria, según el cual se reintegrará el pago de sus nóminas. En diciembre, la mina estará muerta.