Castro permite a los cubanos tener teléfono móvil.
30 - Marzo - 2008 por JM | Noticias Internacionales | |
Los cubanos de a pie ya podrán disponer de sus propios móviles sin tener que valerse de artimañas con los extranjeros, los únicos hasta ahora a los que les era permitido portar estos teléfonos, además de funcionarios y chicas de vida fácil. La aplaudida medida forma parte de una serie de cambios en la vida de la isla anunciados por el presidente, Raúl Castro, partidario de eliminar el exceso de prohibiciones que ahogan al país y favorecen la corrupción.
Se sabía perfectamente que el país estaba preparado para brindar este servicio desde hace por lo menos tres años, pero no ha sido hasta ahora, coincidiendo con la retirada de Fidel Castro del poder, que al fin se ha levantado la veda.
LA PICARESCA.
En cambio, ETECSA, la única empresa capacitada para ello, precisó en un comunicado que, gracias al actual proceso de inversiones, ya está en condiciones de ofrecer a la población cubana el servicio de telefonía celular. El servicio se pagará en pesos convertibles (CUC). El valor de esta moneda es 24 veces superior al del peso cubano, y un euro vale 1,38 CUC. Un móvil medio vale 70 CUC, y activar la línea, otros 111.
Desde 1991 existen los móviles en el país, y los trucos que los cubanos con posibilidades empleaban para obtener uno eran muy variados. Se podía uno valer de un amigo extranjero de paso por Cuba, y la muchacha que alquila su amor lo ganaba con el fruto de su sudor vertido también sobre un no nativo. El celular es reflejo de un cierto estatus, aquí también, amén de que facilita la comunicación inalámbrica en una nación donde obtener un teléfono constituye toda una odisea, a no ser que se disponga de fondos para ello y acceso a un oído comprensivo.
MEDIDAS DE FLEXIBILIDAD.
Los móviles acaban de alcanzar la libertad, como antes ocurrió con los DVD, tras retirarse Fidel, y se adelanta también que se eliminaran las trabas para comprar ordenadores. Raúl Castro, cuando asumió la presidencia en febrero, adelantó en su discurso de investidura que se irían aplicando nuevas medidas de flexibilidad en el país y pidió a la ciudadanía que tuviera paciencia.
Las autoridades habían argumentado, sobre todo después de la caída del muro de Berlín, que se aplicaba este tipo de prohibiciones con el objetivo de tratar de limitar desigualdades sociales en la etapa denominada de forma eufemística período especial en tiempo de paz.
Entre estas irritantes restricciones se encontraba la de que a los nacionales no se les permitía el acceso a hoteles y ni siquiera transitar, sin previa autorización, por las carreteras en el mar que unen la gran isla con los paradisíacos cayos que la rodean, solo para extranjeros.