La revolución se llama «09F911029D7…»
07 - Mayo - 2007 por JM | Consumo y Opinión | | Envia un comentario
La publicación en internet de un código para piratear discos de alta definición, su censura y la posterior revuelta confirman el poder de la web social.
La penúltima revolución en internet tiene un himno: «Cero, nueve, efe, nueve, once, cero, dos, nueve, de, setenta y cuatro, e, tres, cinco, be, cuatro, uno, cincuenta y seis, c, cinco, sesenta y tres, cincuenta y seis, ochenta y ocho, ce, cero». Lo cantan en YouTube, lo publican en todos los blogs y hasta la prensa tradicional se hace eco. Responde la secuencia de cifras y letras al código («llave de proceso») que permite desbloquear los modernos mecanismos antipirateo que incorporan los dos nuevos formatos de discos de alta definición, el Hd Dvd y el Blu Ray.
Claro que no se trata de un «abracadabra». Por más que uno conozca la secuencia hacen falta conocimientos especiales para aplicarla y poner en marcha un programa que permita copiar los nuevos discos de alta definición. En todo caso, a la industria que desarrolló este sistema de contenido de acceso avanzado (AACS son sus siglas en inglés) no le gustó nada que ya por febrero el hacker llamado muslix64 ublicara el código que rompe este nuevo sistema de gestión de derechos digitales (DRM en inglés).
La historia, pues, no era nueva. Sin embargo, cuando un internauta volvió a publicar la clave hace tres días en el sitio web de noticias Digg, se volcaron con la información y la auparon en poco más de media jornada a lo más alto de las listas de esta web. Hay que aclarar que Digg, uno de los sitios más populares en Estados Unidos, y que concentra el uno por ciento del tráfico por internet, es lo que se conoce como un sitio de «bookmarking» social: los editores no criban, jerarquizan ni manipulan las informaciones que envían los usuarios, lo dejan en manos de los lectores. Ellos son los encargados de puntuar las informaciones que van publicando sus compańeros y confeccionan, así, el ranking de noticias.
Con esa definición democrática, la situación saltó por los aires cuando al comentario con la clave de copia de los Dvd de alta definición, y posterior récord de puntuación de los lectores, siguió la decisión de los dueńos de Digg de borrar la noticia y bloquear al usuario. Otro lector se dio cuenta y protestó, citando de nuevo la clave. También lo borraron. En poco tiempo el motivo «09F911029D74E3…» era ya un grito de guerra. Miles de usuarios escribían con comentarios del tipo «Desobediencia civil, me podrán borrar pero vuelvo a decir: 09f91102…». Así hasta que bloquearon el sitio web Digg y uno de sus creadores se vio obligado a publicar la clave en su propio blog y a aceptar las consecuencias de una denuncia de AACS. «Si perdemos, moriremos intentándolo», concluía su comentario. Tras esta pequeńa revuelta que asienta el poder colectivo por el que se define la llamada web 2.0, el código de veinticinco cifras y letras se ha convertido ya en la web en nuevo grito de guerra contra la tiranía de la industria que pretende poner puertas al infinito campo de la red.
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